| El artista del trapecio | ||||
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El artista del trapecio Woody Amores / Lorenzo González
Siempre que tengamos una historia que contar o que decir o que merezca la pena. Ni por mucho que lo intenten, por mucho que lo quieran, no hay razones suficientes que te obliguen a cerrar la boca. Porque cuando descubran el más mínimo tropiezo, por pequeño que parezca, ya será suficiente para revelar la fragilidad, de la materia que mantiene nuestros sueños. De una vez por todas van a darse cuenta que no somos titiriteros ni marionetas ni tampoco el caprichoso desenlace de una panda de chicos abocados al fracaso en una fila del paro. Ni que decir tiene, que no decimos nada, si no contamos con la frase adecuada. Que para andar contando gilipolleces sobran candidatos. No te preocupes por el mínimo salario siempre quedan alegres voluntarios.
Cuando voy camino de casa, sueño ser el astronauta que trajo consigo un pedazo de luna en los bolsillos. Vuelo directo sin motor, llevo el viento a mi favor. Me llaman el artista del trapecio porque sobrevivo sin pagar ningún precio.
No parece suficiente con lo poco que dejaron. Que será que no llegamos al momento del reparto. De cuando en cuando hay quien nos deja de lado, pero nunca lo bastante como para superarnos. Acaso importa? Hay daños más relevantes como el hambre pendiente de tu mundo que perece a manos de fusiles como credenciales, para destrucción masiva y daños colaterales. Tanta miseria, tanta puta desgracia. Y no nos damos cuenta que el capítulo se cierra. Queda completo el libreto de tu vida. Muy pronto en tu quiosco por entregas te recuerdan. Ni que decir tiene, que no decimos nada, si no contamos con la frase adecuada. Una vez las cartas sobre la mesa, sobran los juegos, ya no hay palabras. Tan sólo espera que el dicho se pase al hecho y a lo hecho pecho. |
| Actualizado ( Viernes, 27 de Marzo de 2009 22:48 ) |


